Adivino tu presencia
Traspasando este biombo
Sintiendo en mí, tu esencia
Tras el que se encuentra
La escultura de tu cuerpo.
Me estremezco en pensamiento
Aprieto mis manos deseosas
Retorciendo los nudillos
Mientras consiento esta abstención
Mi alma ahora sedienta
A la vez mi sueño goza.
Anhelo tener la herencia de tus huesos
Regalarte mi piel como abrigo
Ser esclava de tu castigo
Hacerte mi dios y rezarte cada día.
Entre este biombo japonés
Queda mi agonía de encuentro
Las ganas de alimento
El vicio contenido de un amor explícito
El bao gobierna en el antiguo de los cristales
Se destruyen luces, se encienden velas
Genera ambiente poético
El panel se funde con el calor de mi aliento.
Al fin nuestros ojos se descubren
Rostro con rostro
Mis sábanas hoy se despiden del vacío
Nos volvemos eróticos, el uno con el otro
Eternizado placer almíbar
No hallo modo de explicar este momento
Eres tu conmigo, eso es todo
Nuestros cuerpos luchan
Por alcanzar la manera perfecta del deleite
Excitados, ansiosos y humedecidos
La angustia no escarmienta.
Dichoso tiempo que a todo le pone fin.
Nuestros cuerpos se hacen aire
Que unidos vuelan en pleno hanami
Acariciando cerezos florecidos.
